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LA GUERRA
CONTRA LAS DROGAS: MILITARIZACION Y FRACASO
Carmelo
Ruiz Marrero / 3 de septiembre de 1999
El gobierno
de Estados Unidos, en particular sus fuerzas armadas y agencias
del cumplimiento de la ley, proclama estruendosamente el
éxito de sus operativos antidrogas en Suramérica.
Sin embargo, éstos han sido un rotundo fracaso, según
una minuciosa investigación conjunta del Transnational
Institute (TNI) y Acción Andina, organizaciones basadas
en Holanda y Bolivia, respectivamente.
En un
detallado informe publicado en mayo, titulado "The
Drug War in the Skies: The Success of a Failure", TNI
y Acción Andina sostienen no solamente que la estrategia
antidrogas de Estados Unidos está garrafalmente desacertada,
sino también que ésta tiene efectos políticos
y sociales nefastos para los pueblos suramericanos.
Los
operativos en cuestión son parte de una estrategia
militarizada de Estados Unidos que busca interrumpir el
transporte aéreo de hoja de coca de Perú y
Bolivia a Colombia, país donde ésta se procesa
para convertirla en cocaína, y el transporte aéreo
de la cocaína de Colombia a Estados Unidos. Esto
se conoce como "interrupción del puente aéreo".
Según
el informe, las declaraciones oficiales de éxitos
tácticos no hacen mención alguna de la creciente
militarización en los países quereciben ayuda
bélica de Estados Unidos para combatir las drogas,
ni de la concomitante amenaza que esto representa para la
democracia. Con esta ayuda militar aumenta la corrupción
y abusos de autoridad, lo cual pone en peligro las aperturas
democráticas que se están dando en países
que apenas acaban de librarse de regímenes dictatoriales.
"Esta
creciente militarización de la sociedad en los países
receptores (de ayuda antidrogas) es un efecto colateral
de estas operaciones que amenaza la salud de las democracias
incipientes y va en contra de la retórica estadounidense
sobre promover la democracia y el desarrollo de instituciones
democráticas", sostiene el informe.
"Las
declaraciones oficiales estadounidenses no sólo exageran
la eficacia, simplifican de sobremanera la causalidad y
ocultan derrotas estratégicas detrás de los
éxitos tácticos, sino que también ignoran
completamente los costos sociales, políticos y económicos
que han provocado los programas de interrupción del
puente aéreo en los países receptores."
Coartada
imperialista
Los
sectores progresistas de Suramérica perciben que
el narcotráfico está reemplazando el comunismo
como excusa de Estados Unidos para intervenir en los asuntos
internos de otras naciones. En respuesta a esta preocupación,
el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) de Ecuador está
desarrollando una campaña de rechazo a los planes
de Estados Unidos de colocar bases militares en la costa
de Ecuador, en la Amazonía peruanay en la isla caribeña
de Curazao.
Como
parte de esta campaña, SERPAJ está circulando
un manifiesto que sostiene que "la implementación
de las bases militares ha sido realizada sin el conocimiento,
participación ni aprobación de la ciudadanía
como un requisito de verdadera democracia."
"Rechazamos
esta presencia norteamericana en la región, ya que
es una violación a nuestro derecho de autodeterminación
y soberanía. Ademásde poner en peligro la
realización plena de los derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales de los pueblos...
No se necesita la injerencia militar de países que
han ensombrecido con muerte la historia de la humanidad.
Y mucho peor cuando la misma historia nos ha enseñado
que esta potencia ha utilizado su fuerza militar para aplastar
cualquier intento o iniciativa popular que vaya en contra
de los intereses del mercado que ellos defienden."
En Puerto
Rico también
Los
efectos represivos y antidemocráticos de la política
antidrogas de Estados Unidos también se están
sintiendo en Puerto Rico. Estos se manifiestan en la draconiana
y controversial ley de "una falla y estás afuera",
el clamor de las autoridades federales en favor de la aplicación
de la pena de muerte (a pesar de que nuestra constitución
lo prohibe expresamente), el intento en 1993 por eliminar
el derecho a la fianza, y el reciente aumento en la presencia
del FBI.
A eso
debemos añadir la mudanza a Puerto Rico del Ejército
Sur y el Comando de Operaciones Especiales, la construcción
del radar ROTHR de la Marina en Juana Díaz y Vieques,
y la continuación de la presencia de la Marina en
Ceiba y Vieques. Todo este andamiaje militar utiliza el
problema del narcotráfico como justificación.
El proceso
de militarización de nuestro país con el supuesto
fin de combatir las drogas "tiende a borrar las líneas
de demarcación entre las agencias civiles y militares
y sus respectivas responsabilidades, creando un problema
de militarización de la esfera civil que tendrá
repercusiones a largo plazo", planteó Jorge
Rodríguez Beruff, catedrático de la Universidad
de Puerto Rico, en un artículo que publicó
en el Boletín Internacional de Acción Andina
el pasado mes de julio.
¿Sirve
de algo?
Si la
estrategia militarista de Estados Unidos tuviera efectividad
contra el narcotráfico, se podría por lo menos
argumentar que la militarización de la sociedad es
un mal necesario en la lucha contra las drogas y la criminalidad
que éstas generan. Pero no existe evidencia de que
funcione.
El estudio
de TNI y Acción Andina reporta que en 1994 se llevaron
a cabo vistas congresionales en Wáshington sobre
cuántos aviones con droga habían sido capturados
o derribados en Perú, y los legisladores no obtuvieron
ninguna información útil. Los expertos que
testificaron dieron estimados que variaban desde cero hasta
35 aviones detenidos. Uno de los congresistas comentó
que "sería muy bueno que nuestros expertos máximos
estuvieran preparados para responder a una pregunta tan
elemental".
Uno
de los pocos estudios disponibles al público sobre
la efectividad de la estrategia militar antidrogas de Estados
Unidos es el que la Oficina General de Contabilidad federal
(GAO) hizo sobre el Comando Sur en 1994. El informe de GAO
señala que durante 1994 los narcovuelos continuaron
durante las muy celebradas operaciones de interrupción
del puente aéreo. Los traficantes simplemente modificaban
sus estrategias para usar menos vuelos, embarques mayores,
vuelos nocturnos, tiempos de carga y descarga más
cortos. Además, empezaron a transportar más
droga por tierra y agua.
Otro
aspecto que menciona el informe de TNI y Acción Andina
es el asesinato de civiles inocentes por derribos equivocados
de aviones que no portaban ninguna droga. "Han ocurrido
varios derribos conocidos o sospechados de aviones inocentes
durante las operaciones de interrupción del puente
aéreo."