Molecula de LSD

LSD : Molecula

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El 19 de abril se festeja el Día de la Bicicleta, en honor al genio suizo de la bioquímica que sintetizó el LSD en los laboratorios Sandoz.
En esa fecha de 1943, a los treinta y siete años de edad, Albert Hofmann se convirtió en el primer hombre que viajó en ácido lisérgico, mientras pedaleaba su bicicleta a través de la ciudad de Basilea, Suiza.


El doctor investigaba los alcaloides del cornezuelo, el hongo del centeno, en busca de un estimulante circulatorio y respiratorio para aplicarlo en obstetricia, cuando absorbió por vía cutánea la dietilamida tártriga, el derivado #25 que sintetizó del ácido lisérgico.

No tardó en caer dormido. Fue un largo y extraño sueño en espiral de mil formas y colores. Al despertar, supo que había encontrado algo nuevo. Tres días después, Hofmann se sometió a un plan experimental y se suministró una dosis de 0.25 miligramos de LSD.

Le pidió a su asistente W.A. Kroll que lo acompañara a casa y se fueron en las bicicletas, porque la guerra restringía el uso del automóvil. En ese trayecto, el ácido encendió su mente y descubrió algo nunca antes visto que lo aterró y lo fascinó: un universo por explorar, el paisaje de la mente humana. Este primer viaje lisérgico, un viaje fantástico en bicicleta, es bellamente descrito en su libro Mi niño problema.

¿Qué velocípedo tuvo el honor de llevar a Hofmann el proclamado Día de la bicicleta? A pesar de ser un país neutral, en Suiza todos los hombres deben cumplir el servicio militar. El ejército es preciso como sus navajas y sus relojes. Su principal medio de transporte entonces era la Swiss Army Bicycle, fabricada desde 1904 por la compañía Condor-Werke-AG, también fabricante de las primeras motocicletas europeas.

La Condor que seguramente montó Hofmann era un rediseño mejorado de la Raleigh DL-1, creada por el ejército inglés durante la Primera Guerra Mundial, equipada para transportar a las tropas, con un sistema de siete velocidades. Por supuesto, la bici del doctor tenía salpicaderas y lámparas de dínamo que encendían al pedalear, pero no las canastillas, las alforjas, las cantimploras, el radio, el portametralleta, el cargamuniciones, el botiquín, las herramientas o la bomba de aire.

El corazón de Hofmann se detuvo el 29 de abril de 2008, a la edad de 102 años, pero en su kilometraje acumulaba un milenio de conocimiento. El bioquímico siempre gozó de cabal salud y el prestigio de un visionario en diversos ámbitos de las ciencias y las artes.

Siconauta por motivos profesionales, su búsqueda de conocimiento lo llevó a explorar otras dimensiones de la realidad. “Desconozco espíritus distintos de los que alberga la naturaleza”, declaró al cumplir cien años y recordar que su objetivo es encontrar una medicina para el alma.

Tomado del libro “Las Bicicletas y sus Dueños”, 2ª. Edición.

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